Foto: Guardia Costera del Caribe Neerlandés
Por: María José Prado
La desaparición de un joven venezolano de 23 años que intentaba llegar a Aruba a bordo de una embarcación clandestina volvió a poner en evidencia los riesgos que enfrentan cientos de migrantes que buscan abandonar Venezuela por vía marítima rumbo a las islas de Aruba y Curazao.
El caso, reportado por el medio arubeño 24Ora, ocurrió el pasado 31 de mayo cuando una lancha partió desde las costas del estado Falcón con destino a Aruba. Según la información publicada, la embarcación transportaba migrantes y también un cargamento de droga. Al aproximarse a la isla, los ocupantes se lanzaron al mar para intentar llegar nadando a tierra firme. Mientras algunos lograron evadir los controles migratorios, el joven venezolano continúa desaparecido.
La travesía forma parte de una dinámica cada vez más frecuente en la frontera marítima entre Venezuela y las islas del Caribe neerlandés. Desde las costas falconianas, separadas por apenas 20 kilómetros de Aruba y 70 kilómetros de Curazao, operan redes dedicadas al tráfico de personas que, en muchos casos, combinan esta actividad con el transporte de drogas, armas y otros productos ilícitos.
La crisis económica y social que atraviesa Venezuela ha transformado una relación que durante años estuvo marcada por el turismo y el intercambio comercial. Actualmente, las restricciones migratorias, la exigencia de visados y la ausencia de vuelos directos han impulsado a muchos venezolanos a optar por rutas irregulares y altamente peligrosas.
Según datos de la Plataforma de Coordinación Interagencial para Refugiados y Migrantes (R4V), hasta febrero de 2026 cerca de siete millones de venezolanos se encontraban en condición de refugiados o migrantes en América Latina y el Caribe. Aunque Aruba y Curazao albergan una proporción relativamente pequeña de esa diáspora, en determinados períodos los venezolanos han llegado a representar más del 10 % de la población total de ambas islas.
Investigaciones recopiladas por el portal especializado Crónicas del Caribe revelan que entre 2018 y 2025 fueron interceptadas al menos 33 embarcaciones con migrantes venezolanos que intentaban llegar a Aruba o Curazao. El 61 % de estos viajes tenía como destino Aruba, mientras que el 39 % se dirigía a Curazao. Además, la organización documentó 16 fallecidos y 65 desaparecidos en estas travesías, la mayoría jóvenes de entre 18 y 25 años.
Entre las víctimas también figuran menores de edad. De acuerdo con registros de la Fiscalía de Curazao, en 2023 se detectó un incremento del tráfico de niños entre Venezuela y la isla. Las autoridades advirtieron que muchos menores eran trasladados en embarcaciones utilizadas simultáneamente para el transporte de drogas y armas.
Detrás de estas travesías existe un negocio lucrativo. Crónicas del Caribe señala que al menos 14 migrantes desaparecidos pagaron más de 400 dólares por un puesto en las embarcaciones, mientras que algunos llegaron a desembolsar hasta 2.000 dólares o incluso dejaron vehículos como garantía para costear el viaje.
Familiares de fallecidos y desaparecidos continúan exigiendo investigaciones y sanciones contra las redes de tráfico de personas. Sin embargo, denuncian que la impunidad sigue predominando en una ruta migratoria que, para muchos venezolanos, representa la última esperanza de encontrar mejores oportunidades, pero que con frecuencia termina en tragedia.




