Gracias a la ruta de fortalecimiento de las organizaciones que apoya el IDEPAC, con el respaldo de ACNUR y otras instituciones se logró realizar el Festival «Panas y Parceros», con el objetivo de visibilizar a todas las ONG’s que apoyan a los venezolanos radicados en Colombia.
Ana Karina García, presidenta de nuestra fundación, agradeció a todas las instituciones que hicieron posible este evento «Creo que es una actividad maravillosa que nos permite, no solo visibilizar el trabajo que hacemos día a día sino también conocer el gran trabajo de otros».
García aseguró que la fundación Juntos se Puede continuará participando en eventos como este con la intención de apoyar a más venezolanos y fortalecer la integración entre las instituciones.
Ana Maria Almario, Subdirectora de fortalecimiento de IDEPAC, afirmó que este evento surgió gracias a la ruta del fortalecimiento de las organizaciones «Lo que queríamos era hacer un espacio para visibilización», además agradeció el apoyo de instituciones como ACNUR, FUPAC, IDEARTE y Gobierno Abierto, entre otros.
Marileen Siebert, integrante de la Corporación Alemana, una de las instituciones que nos ha dado su apoyado para sacar adelante nuestros proyectos, también participó en la actividad, se mostró satisfecha con el trabajo realizado por nuestra fundación y también con el festival «Este evento está buenísimo, no solamente para conocer a los micro empresarios (…), también toda la atención de las organizaciones internacionales».
Para nosotros eventos como este, son sumamente importantes porque tejemos redes y llegamos a más venezolanos que requieren atención y asistencia.
Desde la fundación Juntos se Puede, continuaremos participando en eventos como este porque estamos seguros que la integración es una gran oportunidad para fortalecer la atención a venezolanos, sabemos que ¡Juntos se Puede!
Estamos orgullosos de la alianza que recientemente sellamos con la organización “Centro Internacional de Educación y Desarrollo Humano” (CINDE), institución sin ánimo de lucro, fundada en Colombia durante 1977.
CINDE se encarga de apoyar a las familias en condiciones de vulnerabilidad por medio de tres áreas principales, desarrollo y proyectos sociales, investigacion y formación.
En esta oportunidad, el equipo de CINDE ejecutó en nuestra sede un programa dirigido a hombres padres de familias venezolanas, Angie Pinilla, integrante del equipo de investigación considera que este programa busca orientar a los hombres a ejercer una paternidad responsable y comprometida con los retos que todas las familias migrantes enfrentan “El programa tiene tres grandes objetivos, primero, la promoción de la paternidad responsable, segundo, mitigar la violencia intrafamiliar y tercero apoyar a las familias en la práctica de relaciones saludables.
Pinilla afirmó “Nosotros llegamos a Juntos se Puede por medio de una alianza que tiene la intención de contactar a hombres migrantes venezolanos (…) para trabajar alrededor de paternidades activas y responsables”.
Por su parte, Freddy Padrón, quién integra nuestro equipo de atención al migrante, fue uno de los encargados para que esta alianza fuera posible «En la función estamos felices de poder contar también con este programa que está concebido para capacitar principalmente a los hombres, pocos programas tienen esta orientación y es sin duda, sumamente importante tener hombres responsables con sus familias» expresó Padrón.
También, conversamos con Jonny José Camacho, uno de los participantes de esta primera de edición del programa “Yo vine a propósito de una ayuda pero cuando ingresé al programa me di cuenta que la ayuda que me están dando es mucho más importante que la que yo pedía, terapia de pareja y otras actividades solo para mí, de verdad muy bueno».
El programa de CINDE consta de 8 módulos y está diseñado para capacitar a máximo 8 padres de familia en cada sección, si estás interesado en participar mantente atento a nuestras redes sociales y podrás formar parte de nuestra siguiente promoción, recuerda que ¡Juntos se Puede!
La Embajada de Venezuela en Colombia informó que el Ministerio de Trabajo colombiano creó un programa para certificar las habilidades laborales de los migrantes venezolanos. La iniciativa lleva por nombre “Saber hacer vale” y busca la inclusión de este grupo al mercado laboral.
“Este programa estará dirigido por el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA)”, informó la embajada en un mensaje en Twitter. En la publicación se especificó que el programa tomará en cuenta las habilidades adquiridas por los migrantes venezolanos a lo largo de su vida, tomando como referente las normas de competencia laboral en Colombia.
Entre los propósitos del programa se pretende certificar las competencias de los migrantes y colombianos para facilitar su acceso al mercado laboral. También se quiere evaluar sus conocimientos y promover la inclusión.
De esta forma se ayudará, además, a mitigar la xenofobia y discriminación hacia los migrantes y el resto de la población vulnerable.
En la publicación se especificó que el programa es gratuito, dirigido a todos los mayores de 18 años con nacionalidad venezolana y colombiana.Anuncios
El programa tiene múltiples beneficios entre los que destacan incentivos para permanecer en él, orientación para determinar las normas de competencia y conectar a los participantes con diferentes plataformas de empleo.
Cerca de cien venezolanos represados en Necoclí están a la espera de que el gobierno nacional les permita comprar uno de los tiquetes de las lanchas que van desde este municipio del Urabá de Antioquia hacia Acandí, en el Chocó.
Los venezolanos insisten que no les permiten abordar alguna de las lanchas autorizadas y que deben regularizarse para estar en el país, pero para muchos el sueño es llegar a los Estados Unidos, por las condiciones económicas de Colombia.
“Hay una regulación donde no nos están vendiendo tiquetes a ningún venezolano, solo nos dicen que vayamos a migración para que nos quedemos aquí pero no nos dicen porqué no nos venden tiquetes”, señaló uno de los venezolanos.
Algunos de ellos han preferido trabajar como ayudantes en los negocios que venden productos a los haitianos, cubanos y africanos y así reunir 300 dólares que vale usar una de las lanchas ilegales hacia Capurganá.
“Hay varios grupos de venezolanos, debemos ser unos 100 a la espera de reunir la plata para cruzar la frontera”, señaló el extranjero.
Bogotá tiene habilitados cinco puntos de vacunación contra el covid-19 exclusivos para migrantes venezolanos que estén en la ciudad de manera irregular. Estos fueron habilitados desde el pasado 8 de octubre y su objetivo es llegar a la mayoría de esta población
De acuerdo con la Secretaría de Salud se quieren aplicar 2.500 dosis a esta población, pero desde que se anunció el programa solo se han logrado poner 2.100ADVERTISING
Alejandro Gómez, secretario de Salud hablo Con Blu Radio y dijo que las personas que no llegan a los puntos de vacunación piensan que van a ser deportados, por un tema de desinformación.
“Estamos haciendo una difusión amplia, porque desgraciadamente las personas irregulares son víctimas de muchísima desinformación por parte de personas mal intencionadas que hacen más difícil el acceso a sus servicios”.
Gómez agregó que la desinformación “solo llena de temor a estas personas” y aseguró que llegar a los puntos y vacunarse “en ningún momento dará pie para deportación de ningún tipo. Acérquense para brindar la vacuna y otros servicios de salud”.
Estos son los puntos de vacunación:
· Centro Distrital de Integración y Derechos a Migrantes, refugiados y retornados Carrera 80 #43-43sur
· Terminal del Salitre Módulo 5, Super CADE – Dg. 23 #69ª – 55
· Centro de acogida para migrantes Hotel Bogotá Resort – Calle 25 bis #39ª – 23
· CAIDSG LGBTI zona Centro – Calle 21 # 14 -16 Barrio Santa Fe
· CAIDSG LGBTI zona Norte – Cr. 94 d #131a-15 471
En articulación con la Secretaria Distrital de Integración Social, el Distrito busca además de vacunar, realizar un listado censal de la población extranjera que habita en la capital del país.
Pese a la situación de irregularidad, sumada a la condición nómada que viven algunas personas migrantes, el Ministro de Salud, Fernando Ruiz, aseguró que se diseñó un programa de Cooperación Internacional para garantizar que los ciudadanos extranjeros completen el esquema de vacunación. Esto porque el reto en general es que los migrantes cumplan con el esquema ya que muchos se aplican la primera dosis de un lote y luego no completan el proceso.
“Este tema es fundamental, nosotros no podemos tener más de 1 millón de personas sin vacunar, eso nos afecta todas las metas de cobertura de manera que en Bogotá y todas las ciudades del país están todas las condiciones para que hagamos la vacunación de población migrante independientemente de su condición”, afirmó el jefe de esta cartera de salud.
El ministro afirmó que hay suficiencia de vacunas en todo el país. “Tuvimos un panorama complejo a finales de agosto e inicio del mes de septiembre, pero con un esfuerzo muy grande logramos a final de septiembre y lo que va de octubre tener un acopio de 15 millones de vacunas y tenemos vacunas suficientes para avanzar en el Plan Nacional de Vacunación”.
Así mismo informó que el uso del tapabocas se prolongará hasta final de año cuando se supere el 70% de la población vacunada.
“Colombia se ha caracterizado por una tremenda disciplina frente al uso del tapabocas, yo no estaría tranquilo a que no tengamos una cobertura más alta de vacunación, por lo menos hasta el mes de diciembre si logramos vacunar al menos más del 70% podríamos pensar en tomar otro tipo de medidas. Estamos cerca de eliminar esas restricciones”, confirmó Ruiz.
La Corte Constitucional estudiaría una tutela que asegura que por la falta de relaciones entre Colombia y Venezuela se están vulnerando los derechos de los menores de edad venezolanos que se encuentran en el territorio nacional.
Según la tutela, al no contar con relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) no ha podido contactar a las familias de los menores de edad venezolanos que están solos en el país y por lo tanto, no pueden ser adoptados.
Esta situación explican los tutelantes está poniendo en riesgo los derechos de los menores, ya que pese a que existen ocasiones en los que los derechos de los niños venezolanos son vulnerados o amenazados, al parecer, el ordenamiento jurídico colombiano no ofrece las herramientas para protegerlos.
Si la Corte Constitucional estudia esta tutela entraría a definir cómo garantizar que los derechos de los menores de edad venezolanos sean protegidos, en especial en medio de la crisis migratoria y la pandemia.
Continuamos encontrando alternativas para apoyar a nuestros hermanos venezolanos, en esta oportunidad realizamos en nuestra sede una jornada de vacunación contra la influencia, la rubiola y el sarampión para adultos; además del esquema de vacunación para los menores de edad.
También, durante esta jornada y gracias a la alianza con la Subred Norte de la Secretaría de Salud de la Alcaldía de Bogotá logramos aplicar más de 70 pruebas de descarte de COVID-19. “Estamos felices de contar con el equipo de la Subred de la Secretaría de Salud de la Alcaldía Mayor de Bogotá haciendo las pruebas Covid-19 y están también realizando la vacunación para niños y adultos” expresa Geovana Bolívar, de nuestro equipo de Atención al Migrante.
Bolívar aseguró que “La idea es seguir realizando alianzas para ayudar a nuestra gente que salió del país y está en Bogotá”, asimismo, nos comentó que operativos como este se realizarán también en las comunidades.
Por su parte, la Representante de la Subred Norte de la Secretaría de Salud de la Alcaldía Mayor de Bogotá, Leidy Garzón, se mostró satisfecha con la jornada y aseguró que esta es la primera de muchas actividades que se realizarán de manera conjunta con la fundación Juntos se Puede.
“Es muy importante trabajar articuladamente con la fundación Juntos se Puede, por medio de ellos podemos llegar a la población venezolana vulnerable que se encuentra en la zona norte de Bogotá” afirmó Garzón.
Nuestro equipo de Atención al Migrante, Jackson Duran, destacó la importancia de realizar jornadas como estas “Ha sido una jornada integral porque ya no solo orientamos a nuestros hermanos en tema de regularidad migratoria sino también en temas de salud y en la fundación Juntos se Puede estamos felices de poder apoyar a todos nuestros paisanos”.
Siguen las alianzas
También, durante esta jornada contamos con la participación de los miembros de la organización internacional Sésamo “Está organizando se centra en promover que los niños y las niñas crezcan más fuertes y más sanos” afirmó Natalia Moreno Lara, gerente de proyecto de Sésamo. – Moreno Lara igualmente informó que, gracias a la alianza con la fundación Juntos se Puede, están realizando una investigación formativa sobre cómo por medio de las redes sociales se puede compartir información educativa a las familias vulnerables.
Cabe destacar que la organización informó que tiene dos programas para apoyar especialmente a los migrantes, ambos con la intención de lograr una mayor integración en la sociedad colombiana.
En la fundación Juntos se Puede estamos orgullosos de nuestro equipo y satisfechos con las actividades conjuntas que hemos desarrollado con distintas instituciones, por eso cada día nuestro compromiso es más firme en seguir acompañando a los migrantes que llegan a Colombia. Atentos a nuestras redes sociales @JuntosSePuede porque continuaremos realizando actividades como esta por que estamos seguros que en medio de las dificultades, Juntos se Puede.
La tarjeta tendrá información biométrica, un código QR, la huella digital del migrante y el sistema de código alfanumérico.
Desde Leticia, Amazonas, el presidente Iván Duque presentó la tarjeta del Estatuto Temporal de Protección que será entregada este año a un millón de ciudadanos venezolanos que ya cuentan con su registro biométrico.
La tarjeta migratoria cuenta con un código al respaldo y sellos de seguridad.
“La tarjeta tiene varios sellos de seguridad, sellos que son importantes para el reconocimiento de la persona”, dijo.
Además, queda la información biométrica, tiene un código QR, la huella digital del migrante y el sistema de código alfanumérico.
Ya empezó la vacunación contra el COVID – 19 de los migrantes venezolanos en Bucaramanga que cumplan con estos requisitos:
1. Deberán acudir con su permiso especial de permanencia, su cédula de extranjería, o su documento de identidad del país que pertenecen.
2. La persona debe aparecer en el portal Mi Vacuna.
3. Se contará también con una base de datos de respaldo para garantizar que quienes se vayan a vacunar puedan ser registrados por el municipio de Bucaramanga.
La Alcaldía de Bucaramanga informó que envió al Ministerio de Salud un censo de migrantes y por su parte, el Ministerio es el encargado de cargar los datos al portal MiVacuna.
“Solo los extranjeros que aparezcan registrados se pueden vacunar”, dice el comunicado de la Alcaldía.
Durante este fin de semana, inició la vacunación en el punto extramural ubicado en el Recrear del Norte. Este lugar se estará abierto de lunes a domingo.
Entre semana, quienes apliquen para su vacuna, también podrán recibirla en los puntos de Morrorico, Comuneros y Girardot.
¿Qué es lo que un niño de 10 años que viene de Venezuela puede sentir en medio de su caminata desde la calurosa ciudad de Cúcuta hasta los más de 3 mil metros sobre el nivel del mar en donde está el páramo de Berlín, en Santander? ¿qué podría ver, qué comentarios podría escuchar o simplemente, qué pensaría sobre todo ese desplazamiento? Será que recordaría los abrazos de sus familiares en el momento de la despedida, o quizás se daría cuenta de que olvidó darle el adiós a uno de sus amigos.
Todas estas preguntas que se gestaron en la cabeza del escritor y académico venezolano Fanuel Hanán Díaz, resultaron explícitas en el cuento Hemos llegado a Berlín, uno de los tres ganadores del Premio Nacional de Literatura Infantil Pedrito Botero, en el que participaron más de 400 escritores colombianos y extranjeros residentes en el país, y que fue organizado por la Secretaría de Cultura de Medellín, la Biblioteca Pública Piloto y los Eventos del Libro de Medellín.
‘Hemos llegado a Berlín’ es la historia de un niño venezolano que dejó su casa y que comandado por su madre inicia un viaje sin destino fijo. Contado desde la primera persona, este infante relata lo que se le va atravesando en el camino de la migración forzada, pero también abre el panorama a lo que sucede en su mente.
“Imagínate tú caminando y caminando por días y por días… Va maquinando tu mente: oye me tuve que ir, y como me vine de madrugada no me despedí de mis amigos. ¿Por qué estaré aquí? ¿hacia dónde vamos?, qué bonito es el páramo. Por el camino en una casa, donde hay otros migrantes se queda contando toda esa tristeza profunda que tiene…”, describe Fanuel.
La pluma de este escritor quiso dar una voz a aquellos pequeños que no han tenido, en su concepto, la misma visibilidad que los adultos, buscó ponerse en los zapatos de un niño migrante que solo obedece las órdenes de sus padres. Para Fanuel, siempre hay una zona invisible en la migración, «a la vista salta la forma en que visten o hablan, cómo se ganan la vida». Sin embargo, el desarraigo, el dolor, el recuerdo de lo que se deje atrás, lo mucho que se extrañe a la familia; este tipo de sentimientos no son visibles ante los otros, y son los que plasma en su obra.
Fue crucial en este proceso creativo el ponerse en la piel de un niño, posiblemente el “hombrecito de la casa”, un pequeño que tiene la fuerza para seguir a pesar, del cansancio, el hambre, el frío, de tener los pies reventados y aún así poderle sonreír a su madre para que no se angustie. En palabras de Fanuel “son niños que tienen la conciencia de saber que deben ocultar su propio desfallecimiento porque, saben que su posición es ser un chico que acompaña a su mamá con la fortaleza que se necesita”.
Caminantes venezolanos que huyen de la crisis de su país, y se arriesgan a cruzar el páramo de Berlín. Foto: Red Humanitaria
El desafío era entender la niñez contemporánea, inmersa en tecnologías y lejos de la infancia que todas las personas mayores de 30 años han vivido. Reto que Fanuel aceptó justamente, porque teníaalgo qué contar, un sinsabor que no lo dejaba tranquilo y que lo perseguía en cada una de sus caminatas rutinarias, en sus viajes a Ibagué, Neiva o Pasto. A cualquier lugar que fuera se encontraba la caravana de compatriotas con sus hijos pasando hambre y dolencias.
“Me costó mucho…Habían momentos en los que no podía escribir, podía pero estaba muy triste, hasta que un día me senté y la escribí, me salió como de un solo tirón pero no quedé emocionalmente limpio, o sea, fue doloroso, lloré”, expresa Fanuel, quien también se sintió identificado en esos niños indefensos que huyen a pasos pequeños.
Sin embargo, uno de los antecedentes más importantes para que esta historia ganadora del premio nacional naciera, fue una entrevista televisada en la que un periodista interroga a un niño venezolano sobre su caminata y el pequeño comienza con toda la energía y actitud, hasta que le preguntan ¿cómo se siente?, entonces se quiebra en llanto y, según cuenta Fanuel, manifiesta que no entiende porqué le toca caminar y estar en medio de esas circunstancias, que aunque no le dice a su mamá, tiene los pies con llagas. Tal escena conmovió tanto al escritor que decidió hacer algo al respecto.
A través de la literatura buscó crear lazos empáticos entre los mismos niños para luchar en contra de la xenofobia y el rechazo hacia los venezolanos, para enaltecer la solidaridad entre pueblos hermanos y evidenciar que más allá de los estereotipos o prejuicios hay seres humanos que tienen una piel, que tienen recuerdos y que sufren también.
“Yo creo que la literatura si tiene algo hermoso, es crear empatía, y si un niño lee un cuento sobre otro niño que está sufriendo, y que tiene recuerdos pero también, que ve al mundo como otro niño se pondrían en el papel de ese migrante… “, reflexiona Fanuel.
El centro del cuento es el páramo de Berlín, una zona que hace parte de las más altas y frías montañas de Colombia, donde la temperatura puede llegar hasta los 2° centígrados, y donde presuntamente muchos migrantes han muerto de hipotermia intentando cruzar con mínimos elementos de protección y ropas poco abrigadas. Como lo califican muchos, entre ellos Fanuel, Berlín es el “gran monstruo de la travesía”, por lo que atravesarlo es como una gesta en medio de la extensa caminata.
Entre tanto, el relato ofrece varios recursos con los que se puede relacionar este punto de inflexión. “Una metáfora que se puede prestar para interpretaciones es Berlín como muro,como llegar a un sitio inalcanzable… Todo allí está contenido y es un recurso para poder hablar del viaje, como un hemos llegado al fin del mundo o algo así. Berlín es un lugar incierto y ese punto de vista no es tan literal, ya pasa a ser un poco más simbólico”, explica Fanuel.
De hecho, este cuento galardonado está lleno de recursos literarios que dejan un espacio a la imaginación del lector, y que según su escritor, son necesarios para cautivar a los niños y jóvenes con la lectura. “Escribir para niños es un asunto serio”, insiste Fanuel; quien también refiere el error de creer que la literatura infantil es “fácil”, ya que estos estereotipos pueden llegar a caer en un discurso “aniñado”.
“La literatura infantil que se escribe con altura es una literatura compleja porque tiene retos, por ejemplo, hablar sobre el tema de la realidad pero no de manera descarnada y abierta, entonces tienes que utilizar recursos como la elipsis, crear espacios simbólicos, la intromisión de la fantasía en parte de la realidad, metáforas visuales o generales”, añade Fanuel desde sus conocimientos teóricos.
Las tres páginas que tenía como límite este autor impidió que desarrollara más el contexto del cuento, en el que le hubiera gustado hablar sobre el pasado de este pequeño para complementar su ciclo de vida, ese pasado, presente y futuro. Ya que a la hora de la verdad, el lector no sabe si el niño viene caminando desde Caracas o Táchira, no se sabe si fue de un barrio popular o de qué zona, qué dejó atrás, cuánto le costó empacar, entre otros aspectos. Sin embargo, eso no fue impedimento para que se creara un estilo propio, así entonces, se utilizaron palabras del vocabulario venezolano para indicar que eran recién llegados, por ejemplo, el uso de la palabra “papelón” que es como se le dice a la panela en Venezuela.
Esta historia tan desgarradora fue un hito en la carrera de su escritor, su primer salto a la ficción, y para ello, tuvo que “matar a pepe grillo”, el crítico interno que casi todos los escritores tienen y hace que se juzguen y se limiten, más de lo que deberían. El resultado fue un premio nacional, y gracias a ese impulso, Fanuel ahora está motivado a seguir explorando ese mundo de la ficción con tramas que broten del realismo. Para él, el galardón fue la luz verde o el mensaje del universo que le decía: «oye, hazlo, lo haces muy bien».
Además, también siente que fue una retribución a su experiencia, ya que Fanuel ha tenido una extensa carrera como académico en la literatura infantil. Ha publicado libros como Sombras, censuras y tabús en los libros infantiles; Semillas de México; No, tú no!; Panorama breve de la literatura infantil en Venezuela, que según dice, de breve no tiene nada; entre otros.
Este escritor llegó a Colombia hace siete años, luego de que Editorial Norma lo invitara a trabajar en su línea infantil desde Bogotá. Con incertidumbre, tristeza y confundido, agarró dos maletas y bordeando la ciudad, ya que justo en ese momento había un pico de violencia en Venezuela, por las protestas del 2014 en contra del régimen de Nicolás Maduro, tomó un avión y comenzó su proceso de adaptación aquí en la capital colombiana. “La ciudad estaba como en una guerra campal, a veces nosotros pensábamos que se iba a convertir en una guerra civil, ya no había transporte público, mientras tanto las vías principales estaban destruidas, habían batallas entre estudiantes y la guardia nacional ”, recuerda Fanuel.
Al inicio, se sorprendió cuando iba al mercado de Paloquemao, sobre todo con las frutas que no son comunes en Venezuela, como la curuba, la feijoa o el mangostino. Quedó maravillado con las flores, pero extrañaba los productos que no llegan hasta este lado de la frontera. En su percepción, ha sentido la amabilidad del pueblo colombiano, en su trabajo dice que ha sido respetado, valorado y querido por sus compañeros, empero, en las calles a veces se siente inseguro al hablar y al escuchar los comentarios, que más que todo, se perciben en el transporte público.
No obstante, ‘Hemos llegado a Berlín’ refleja ese sentimiento de solidaridad y amabilidad que no solo recibió Fanuel, sino también, muchos otros caminantes en su travesía. Según este escritor, cuando se entrevista a los migrantes venezolanos, estos expresan su gratitud con el pueblo colombiano y aunque, no se puede negar ese lado oscuro de la migración, hay muchos nacionales que extienden su mano con bondad hacia los extranjeros.
“En el camino se encuentra gente que ha acomodado sus casas para darles refugio y se encuentran casas donde se les da comida, un plato de sopa, una arepa… La gente se para en el camino y les da agua, un sándwich, eso es también un lado hermoso de esta migración y es la solidaridad con la que el colombiano ha apoyado a estos caminantes ”, cuenta Fanuel.
Para este autor, el flujo de migración actual es una explosión incontrolable de circunstancias sociales, que si bien, ha traído problemas como el hacinamiento o la pobreza, incertidumbre o miedo por las expresiones desconocidas; más adelante se reflejarán también, las riquezas del intercambio cultural, esas zonas comunes que se construyen a partir de la integración o de la convivencia con el otro. En palabras de Fanuel: “Hay otro país que surge, el país colombo venezolano”.