Lo que hoy se vive en Venezuela es difícil de entender para quienes no han pisado el territorio nacional en los últimos cuatro años; el país pasó de vivir en una inflación alta con escasez de efectivo, a vivir una hiperinflación con reconversiones monetarias fallidas, dejando como resultado final la dolarización no oficial y el alto costo de la vida.
La inestable economía es una de las principales razones por las cuales los venezolanos a partir del año 2015 dejaron sus hogares, aunado a esto, la crisis política y social que aunque parezca increíble, aumenta con el transcurrir de los días y pareciese no tener un punto final. Esto llevó al nacimiento de la migración venezolana al sur del continente americano. En el mundo hay cerca de 250 millones de migrantes, de esa cifra, al menos, 70 millones hemos sido obligados a huir de nuestra humilde morada de manera forzada.
5.1 millones de venezolanos se encuentran distribuidos en todo el continente americano, según cifras de la OEA, recientemente divulgadas por David Smolansky, comisionado de la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos para la Crisis de Migrantes y Refugiados Venezolanos.
Colombia, por ser el país vecino con la frontera más accesible con Venezuela, se ha convertido en la nación que más acoge a nuestra gente; sólo en cifras oficiales hay más de 1.7 millones de venezolanos, de los cuales, la inmensa mayoría tienen un estatus migratorio irregular y vive de lo que genera en la economía informal. El Estado colombiano ha sido muy generoso para con nuestra gente, se ha hecho responsable de diversos asuntos acogiéndolos como suyos y ha llevado firme la bandera de la democracia y libertad en Venezuela. Aun así, la acelerada migración de un país al otro hace difícil atender a la gran mayoría de nuestros connacionales sabiendo que los colombianos también tienen sus problemas, como cualquier país del mundo.
Ante la pobreza extrema que enfrenta nuestra gente en este país, muchas iniciativas han nacido en pro de ayudar a quienes más lo necesitan; desde comedores impulsados por la iglesia católica, hasta pequeñas fundaciones que brindan apoyo de orientación al migrante son parte de las ONGs que actualmente buscan ayudar a las familias venezolanas, muchas de estas antes mencionadas cuentan con el apoyo de las Naciones Unidas y de organismos con protocolos internacionales y, las otras, trabajan con donaciones de particulares y empresas privadas para poder seguir apoyando a quienes más lo necesitan.
Se preguntarán cómo es la vida para esas personas que huyeron de la pobreza en Venezuela y que actualmente se encuentran en Colombia sin generar ingresos debido a la pandemia del covid-19 que en la actualidad enfrentamos, les contestaré con una breve respuesta: no es nada fácil. Hubo a quienes no les quedó alternativa y decidieron de buena fe regresar a Venezuela para enfrentar la pandemia en familia y a otros que, por no tener alternativa, decidieron quedarse en tierras neogranadinas con la esperanza en Dios que esto volverá a la normalidad pronto.
Ya el gobierno de Colombia y la cooperación internacional han brindado apoyo al máximo de sus capacidades, pero llegó la hora en que los venezolanos apoyemos a los venezolanos. Sé que todos los que estamos fuera de nuestra tierra nos ha tocado difícil y vivimos netamente de lo que generamos. Hay quienes generan un poco más y a ellos va dirigido este mensaje.
En promedio, una familia venezolana produce en la informalidad en Colombia entre 20 mil y 30 mil pesos diarios, eso se traduce más o menos entre cinco y siete dólares americanos. De esos ingresos, estas familias dividen los recursos para comer, transportarse y pagar arriendo. Lo más necesario de la canasta básica se puede comprar para 10 días con 13 dólares; pagar el arriendo mensual puede costar entre 250 mil y 350 mil pesos colombianos, estos últimos montos son equivalentes a 65 y 85 dólares.
Apadrinar a una familia venezolana en Colombia, aportando sólo 40 dólares mensuales, es una bendición para quienes abren la despensa y ven que ya no queda nada para comer al día siguiente. Con 40 dólares, que son el equivalente a 160 mil pesos colombianos, una familia puede tener la tranquilidad de tener lo más básico en su despensa por un mes.
Debe existir en estos momentos tan duros solidaridad entre nosotros mismos. Quienes tenemos cómo, podemos ayudar a quienes hoy no tienen nada. Canalicemos todo nuestro apoyo en una misma dirección en pro de nuestra gente.
Si te interesó este artículo y quieres saber cómo apadrinar a una familia venezolana en Colombia, te invito a escribir al correo de la fundación Juntos se Puede ([email protected]).
Ingeniero Freider Gandica; [email protected]
@FreiderGandica en Twitter e Instagram.

